El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

25 junio 2007

Perros


Trate de pensar en el recorrido que hace cada día para llevar a sus hijos al colegio. En las prisas al subir al coche. «Hoy vamos muy justos». Mire por el espejo retrovisor, sus hijos bostezan aún, con un cerco de colacao en los labios rojos. Todos los días se cruza con una joven que lleva a su hija de la mano. Y todos los días ha suspirado al verla, esa belleza inconsciente del despertar.
Trate de imaginarse en un día cualquiera. «Son las ocho y media de la mañana», dice Herrera en la radio y usted ha bajado la ventanilla del coche para respirar estos primeros días del verano. En la sierra de Málaga, con el mar al fondo, huelen distinto. Hoy es un día normal.

Trate de imaginar que, dos calles antes de llegar al colegio, se da cuenta de que un coche quiere adelantarle de forma abrupta. Y usted, que se sobresalta, primero intenta bloquearlo y después lo deja. Trate de pensar en la escena porque, en ese instante, el coche de detrás se le cruza en el camino. Para todo el tráfico y enciende una sirena azul. «Policía, queda usted detenido». Sus hijos han comenzado primero a reírse y, casi al instante, la pequeña se ha puesto a llorar. «¿Detenido?, pero si faltan cinco minutos para que empiece el colegio, y mis hijos van a llegar tarde». En momentos de conmoción, de shock, siempre quisiéramos tener una respuesta lúcida, una reacción brillante, pero nos invade el absurdo.

Trate de imaginar que llega al colegio y no sabe qué decirle a sus hijos al despedirlos. ¿Adiós? ¿Os quiero mucho? ¿No os preocupéis, que no he hecho nada malo? ¿Decidle a mamá que esté tranquila? Al final, sólo los besa y aparca el coche, como le han dicho los policías. Y mira hacia atrás, mientras se aleja. Noqueado. En tan sólo unos minutos, llegará a una comisaría, le quitarán la cartera, el reloj, el dinero. El cinturón, para que no se ahorque. «Elija una colchoneta». Y lo dejan en la celda de un calabozo. Un zócalo sucio de color marrón y un suelo gris que baldean cada mañana con un chorro de agua. Como una cochinera.

Trate de imaginar la noche, ocho tipos en un calabozo. Nadie pega ojo, porque no puede, porque es imposible. Llega un yonqui colgado, y dos putas tristes. Y unos jóvenes rapados, ladrones y violentos. Y tú allí, que al fin te has decidido a sentarse en el váter con la puerta abierta, delante de todos. Así, cincuenta horas. Después lo llevan ante el juez. A declarar cinco minutos. Por una casa que se construyó con una licencia para un cobertizo de aperos de labranza. Ilegal, sí, como miles en Andalucía. Cuando sale en libertad sólo piensa en su mal aspecto, en lo mal que huele. «Huelo a perro». Y que lo verán así su mujer y sus hijos.
Si todo esto ha ocurrido en Alhaurín el Grande, si es verdad que ha sido así, como cuentan los detenidos, sólo trate de pensarlo. Yo lo he hecho y no sé qué decir. Nada que no sea elemental. Que siento miedo y que ninguna democracia trata a sus ciudadanos como a perros.

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4 Comments:

At 25 junio, 2007 04:39, Anonymous Anónimo said...

Yo quisiera pasar un día en el calabozo, pero por más que lo intento no puedo. Un día me detuvieron, me dejaron sin cosas y, cuando puse cara de perro sarnoso, los policías me miraron. "Usted es muy tonto como para asaltar una galería", dijeron y me dejaron libre. Estoy buscando a esos malos elementos para ajustar cuentas. En España, no sé cómo será.
Me encantó lo que escribiste.

 
At 25 junio, 2007 18:12, Blogger Er Tato said...

Me gustaría pensar que lo que has escrito es producto del espejismo irreal de los recuerdos cuando se tiene una experiencia desagradable y que, quien te lo haya contado, ha expresado los hechos pasados por el filtro de sus sensaciones personales.

Me gustaría pensar que la detención, si así ha ocurrido, estará justificada, será legal y podrá ser explicada. Si no es así, mecanismos hay para defenderse de los abusos.

Me gustaría pensar que cuando alguien comete una ilegalidad y es detenido, no padeceremos una especie de síndrome de Estocolmo con el presunto delincuente simplemente porque hay miles de presuntos delincuentes más a los que aún se ha detenido.

Me gustaría saber por qué, cuando alguien delinque, no piensa en ese supuesto olor a perro de los calabozos, en las caritas de sus hijos o en los sentimientos de su familia hasta que no lo pillan.

Me gustaría darle el beneficio de la duda a un sistema en el que, aun criticándolo a menudo, los delincuentes no deben tener más credibilidad que los ciudadanos honrados.

Ya sé que la dignidad en el trato debería caracterizar cualquier acción policial o judicial, por eso me gustaría que nos siguieras contando si realmente todo ocurrió así y se vulneraron los derechos y la dignidad de un ciudadano.

Saludos

 
At 25 junio, 2007 18:30, Blogger Lopera in the nest said...

Para Javier y para "er tato":

La única solución a la veracidad de lo que cuenta Javier es que pueda seguir contándolo. Es decir, la libertad (con minúscula como la describía Isaiah Berlin) es la única posibilidad de que no estemos volviendo al negro periodo del franquismo.
Recordemos que por ejercer la libertad, por pelear por nuestra libertad, el anfitrión de este blog y el Director del El Mundo de Andalucía están procesados.
La blogosfera es un nuevo instrumento para que estemos vigilantes cada día en conservar este don tan precioso que se nos ha dado a los seres humanos.

 
At 28 junio, 2007 20:59, Anonymous Anónimo said...

El artículo representa la verdadera realidad de lo que allí ocurre. Yo pasé por lo mismo, dentro de circunstancias y motivaciones parecidas, y lo que queda patente es que la presunción de inocencia no existe...que este trato degradante debe ser tomado como ÚLTIMA solución y no como algo que puede ser "habitual" o a lo que se recurra con facilidad. El nombre de una persona, su prestigio y reconocimiento social puede quedar reducido a cero para toda la vida por una actuación basada en criterios que siempre van a ser subjetivos y que finalmente puede ser falsos. Está muy bien los comentarios sobre el "síndrome de Estocolmo" y tal, pero al igual que se expone magníficamente en el artículo espero que esa persona se imagine que lo detienen y pasa una noche en el calabozo por algo que no ha hecho...o bien que ha hecho algo sin la importancia necesaria como para pasar por ello.
Espero que el Sr.Caraballo esté muy atento a los resultados de las investigaciones del juez Torres...está muy bien todo eso de Roca, las mansiones, Julián Muñoz, etc y toda ese folklore, pero POR FAVOR que esté atento al resultado por ejemplo de BALLENA BLANCA y lo relacione con el motivo por el cual (por ejemplo) fue vetado el Jefe de la Udyco (Grupo III) en la visita del Sr.Zapatero...!Cuantos derechos se han pisoteado! !Cuántas barbaridades ha cometido la policía para poder enervar el derecho a la presunción de inocencia consagrado en la constitución!!!! ¿Alguien se acuerda ahora de lo del Carmelo y la confesión EN UN PARLAMENTO de lo del 3%? ... Señores...nos "comemos" lo que nos quieren dar.

 

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